venía caminando al rayo de sol...

venía caminando al rayo del sol, hace un rato, riéndome solo, en estas circunstancias, pensando en la necesidad de tener a mano esas cosas que las imágenes surrealistas ofrecen como trompadas: un Martini con una aceituna destilando gotas de sudor que se deslizan lentamente hacia la base de la copa (quizás producto del exacerbado uso en la fantástica serie "Hollywood" que termino de ver) y un ordenador con una silla cómoda para poder en ese preciso momento, vomitar todo, absolutamente todo, lo que venía sintiendo y que sabía, se iba a ir diluyendo a medida que, iba avanzando con dificultad por esas calles semi desiertas; y esas gotas de Martini que terminaban transformándose en aquellas otras que elaboraban los poros de mi frente y que culminan humedeciendo el barbijo de turno, para llegar, lánguido, a mi casa, pidiendo turno para desintoxicarse del Covid -19 no precisamente con un coctel.

La Epopeya de lo Sublime a lo Ridículo, debería titularlo...

esas imágenes donde no tienen cabida (volviendo al Martini y a su abuso) los dolores de cabeza ni la acidez estomacal, absolutamente NO...

pero mi epopeya no pasa por la reivindicación de cosa alguna, solamente se quiere detener y rescatar la validez de un instante que tiene de sublime justamente lo que mirado de afuera muchas veces pudiera parecer ridículo, termina siendo conmovedor.

la euforia, la exultación, la alegría de encontrar los términos justos para decir lo que se siente y a su vez el temor de saber, como un condenado, que el tiempo es corto, que no hay recursos a mano como para apelar, para rescatar algo al respecto de lo que fue, esconde algo de destino cantado.

siento como que muchas veces estoy construyendo sobre las ruinas de mi propia Troya, en muchos sentidos y que con los pedazos, quizás, pueda armar un buen mosaico, y eso con suerte, pero a veces me queda la duda.... que los restos no alcanzan y que la Arqueología y los Martinis apenas rinden para solventar los gastos de electricidad que genera la cuenta que consume mi gastado ingenio…

y cada vez me va costando más trabajo sumergirme en la búsqueda de esas palabras que definan mi quehacer porque los Martinis ya no ayudan, se vuelven casi narcóticos, evocadores SI, pero nada más y la mayoría de las veces me termino evadiendo en el rumiar de la aceituna...

en Miami, a los 7 días de Mayo de 2020

 

 

I had been walking in the ray of the sun, a while ago, laughing alone, in these circumstances, thinking about the need to have at hand those things that surreal images offer as stunned: a Martini with an olive distilling drops of sweat that slide slowly towards the base of the glass (perhaps a product of the exacerbated use in the fantastic series "Hollywood" that I finish seeing) and a computer with a comfortable chair to be able to vomit everything, absolutely everything, what I had been feeling and that I knew , it was going to dilute as it progressed with difficulty through those semi deserted streets; and those Martini drops that ended up transforming into those others that made up the pores on my forehead and that ended up moistening the chinstrap on duty, to arrive languidly at my house, asking for a turn to detoxify from the Covid-19, not precisely with a cocktail.

The Epic of the Sublime to the Ridiculous, should title it ...

those images where there is no place (going back to the Martini and its abuse) headaches or heartburn, absolutely NOT ...

But my epic does not go through the vindication of anything, it is only wanted to stop and rescue the validity of an instant that has of sublime exactly what looked from outside many times might seem ridiculous, ends up being moving.

the euphoria, the exultation, the joy of finding the right terms to say what it feels like and in turn the fear of knowing, like a condemned man, that time is short, that there are no resources at hand to appeal, to rescue something Regarding what it was, it hides something of sung destiny.

I feel like many times I am building on the ruins of my own Troy, in many ways and that with the pieces, perhaps, I can build a good mosaic, and that hopefully, but sometimes I still have the doubt .... that the Remains are not enough and that Archeology and the Martinis barely yield to cover the electricity costs generated by the account that consumes my spent ingenuity ...

and it is becoming increasingly difficult for me to immerse myself in the search for those words that define my work because the Martinis no longer help, they become almost narcotic, evocative YES, but nothing more and most of the time I end up evading in the rumination of the olive...

in Miami, on the 7th day of May 2020